!Vive la Vida Cabanyalera!

Posted by in Blog, Psicoblog, Reflexiones

Nos deberían educar desde el colegio, bien pronto, en la cultura de la muerte. No digo que no haya que dar prioridad a la de la vida, pero es que ésta, sin la muerte no tiene ningún sentido.

Todo gira en torno al valor que tiene la vida. Existen numerosas corrientes de pensadores en las que sólo se promulga esta oda a la vida. Viva toda oda a la vida, pero nunca nos descuidemos de su más íntima compañera que es la muerte.

Hace no mucho, leí:

Nos dan a luz

cuando estamos acabados.

Por el mismo motivo,

morimos también.

Santi Balmes.

Bajo mi paraguas personal podría decir que no me han educado en la cultura de la muerte. Y es que seguramente a mis iguales tampoco les hayan educado de tal forma. De hecho, tras unos 16 años de enseñanza en colegios católicos, tampoco te educan con una visión natural de la muerte. En el catolicismo no es la muerte algo malo, pero la realidad de esa muerte es bastante distorsionada, ya que a nadie vamos a tener que rendir cuentas como para pedir misericordia (mísere – miseria o necesidad, cordis – corazón, ia – hacia los demás).

Por eso, toda la cultura que pueda tener sobre la muerte, ha sido labrada de forma autodidacta. Porque el hecho de tener una experiencia profesional de unos 8 años con gente moribunda, tiene que ayudar de alguna manera.

Ayuda dependiendo de tus habilidades para gestionar las diferentes situaciones a las que te puedas enfrentar. Pero la forma que la experiencia, junto con tus habilidades te enseña puede que no sea la correcta, o seguro, que podría ser aún mejor.

Y es que, al igual que en la vida, en la universidad no nos enseñan estas cosas. En cambio, nos enseñan muy bien muchas otras técnicas y habilidades, pero no sobre el final de la vida. La vida que siempre va a querer encontrarse con su compañera, la muerte.

En mi trabajo, cada semana se aplican cuidados para el final de la vida de personas que lo piden y lo requieren. Y sabemos muy bien cómo aplicar todos estos conocimientos para tal fin, pero no tenemos por qué saber qué decir, qué no decir, cómo decir, cómo sentir, cómo empatizar. Porque sí, la empatía es la clave, pero ésta es muy bonita y fácil dependiendo de cuándo, cómo y para qué.

Benzodiazepina que se utiliza normalmente por vía intravenosa para la sedación.

Pero, por ejemplo, ¿cómo gestionas la reacción de una hija cuando le informas que por su familiar no se va a poder hacer nada más que aplicar “cosas” para que tenga una muerte los más confortable posible?, ¿qué haces frente a la reacción de esa hija?, ¿qué nos han enseñado?

Pues sí, como todo, la experiencia es un grado. Y trabajar en ciertos sitios te crea muchos recursos para lidiar en estas situaciones.

Pero, ¿qué pasa cuando ya no es en tu vida profesional y pasamos a tu esfera personal? Aquí la experiencia muchas veces te la puedes pasar por el forro. Porque todo lo que hayas aprendido en la vida profesional a base de enfrentarte a diferentes situaciones cambia como de la noche al día. Porque ahora ya es más tuyo, y antes lo era menos. Pues para ello mismo deberíamos no olvidar enseñar pensando en la muerte.

Y para ello, a parte de las habilidades sociales, profesionales, y demás recursos que se nos puedan ocurrir es esencial formarse un poco en el desapego. El desapego no es que no te importen nada ni nadie, el desapego implica otra forma de relacionarse, no depender de lo que tenemos o de personas con vínculos afectivos. Tampoco significa NO amar, sino ser autónomos, liberarnos del temor a perder. No significa dejar de disfrutar y amargarse, sino todo lo contrario, vivir de forma más consciente, por no tener el miedo a perder.

La inseguridad nos hace apegarnos a cosas, relaciones o personas. Y seguramente, mientras más se desarrolle el apego, más aumentará el miedo a perder. También de algún modo, buscar la seguridad y la certeza no es más que un apego a lo que se conoce, al pasado. Pienso que lo que conocemos no prevé la evolución, y cuando no hay cambios, simplemente aparece el desastre.

Esto del apego y desapego lo relaciono también con lo que hablamos en su día en cuanto la necesidad de afiliación y la necesidad de intimidad. Donde la relación con el apego es claramente una necesidad de afiliación, mientras que, la relación con el desapego sería una necesidad de intimidad.

Te invito a que pases por ese post http://miquelleiva.com/blog/?p=2286

Hasta aquí, cosas que uno a veces reflexiona.

Por eso mismo os invito a todos, a que un poquito viváis la Vida Cabanyalera! Porque estamos muy de paso.