Unas reflexiones

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Una buena fotografía no se cuenta, se enriquece. Una buena fotografía relata por sí misma y establece un diálogo con el espectador. […] «Lo bueno, si es breve, dos veces bueno», cobra especial relevancia en estos tiempos, ya que el número de fotos que se hacen y se consumen en la actualidad se ha multiplicado por miles desde la aparición de la fotografía digital. Dejemos al público con ganas de más. Nos empeñamos en mostrar lo obvio, lo que ya se ha fotografiado hasta la saciedad. […] Convertimos las fotografías en certificados de presencia o aptitud técnica, algo que puede valer para ilustrar nuestra biografía, pero que en general interesa poco al público. […] Una buena mirada trata de buscar lo que sorprenda, lo que despierte la curiosidad del espectador, lo que genere preguntas. Vivimos en la era de la imagen, desde hace tiempo nos bombardean desde todo tipo de medios y desde hace poco bombardeamos a través de las redes sociales. […] Tan importante es la selección, como el orden de la presentación de imágenes.

Todo esto recuerda a otra vieja costumbre, esa que se desata con un «haz otra por si acaso», sentencia tan famosa como «patata» o «sácame bien». En la mayoría de los casos la segunda foto, la de por si acaso, sale prácticamente igual que la primera porque ni cambia el ambiente ni cambia el gesto ni cambiamos los ajustes de la cámara, aunque es cierto, que a veces, como en las fotos de grupo, aumentamos las posibilidades de que todo el mundo salga con los ojos abiertos en la foto, así que hoy en día conviene repetirla, pero teniendo en cuenta que, a la hora de mostrar, una basta.

[…] La inmediatez es el valor que a todo el mundo le viene a la cabeza cuando se trata de enumerar las características del modo de reproducción pero no es la única. […] Ahora el fotógrafo no tiene limitado el número de disparos y, además, puede comprobar los resultados de su trabajo al instante así que no hay excusas para quedarse «sin la foto buena», al menos en teoría. En la práctica el problema surge si no sabemos distinguir qué es una buena foto.

En todo caso la inmediatez también tiene sus desventajas: por un lado puede convertirnos en inseguros y dependientes. Por otro, resulta un calvario cuando los protagonistas de las imágenes se empeñan en verse a cada toma. Conviene recuperar el espíritu de otros tiempos y aprender a esperar porque, entre otras cosas, el proceso de revelado no se ha perdido, ahora lo realizamos con el ordenador. Diferenciemos los momentos: hay un tiempo para mimar la captura y otro para compartir los resultados como se merecen

Extraído de un artículo de la revista Super Digital Foto